
Día 25 de abril, inauguramos una nueva sección que espero ilumine la escondida senda por la que han ido/los pocos sabios que en el mundo han sido: 'LA PUERTA DEL RETRETE'. Cuando estamos haciendo de vientre o pensando en nuestras cosas siempre podemos leer chorradas varias en la puerta del water. Algunas merecen la pena, otras son del tipo 'Busco chico con buen aparato'; algunos eligen hablar del debate político escribiendo 'rojos de mierda' y otro le contesta 'facha'. Curiosas, las personas.
Aquí pondremos grandes frases de gente que merece pertenecer a club, o al menos merece ser difundida. Saldrá mucho el difunto humorista Jaume Perich, uno de mis preferidos. Hoy inauguramos esta puerta del retrete con una frase anónima -si alguien conoce el autor que me lo diga, yo lo ignoro- pero muy interesante, muy verdadera. Necesitamos verdad en este mundo de hipocresía. Allá vamos, Club.
En la vida hay dos tipos de personas: las que piensan que en la vida hay dos tipos de personas y las que piensan que vaya gilipollez
25 abr 2006 | 02:11 PM
Yo vi en un bano la siguiente frase:
"LA SABIDURÍA ME PERSIGUE PERO YO SOY MÁS RÁPIDO"
Me pregunto cuánta ventaja le sacaba el susodicho para hacer sus necesidades sin sentirse amenazado por una sabiduría que casi le pisaba los talones...
25 abr 2006 | 02:12 PM
"VEN, MUJER, QUIERO AMARTE"
Parece una frase vacía, trivial, tópica en cierto modo...pero no es así. La vi en Esteras de Medinacelli hace algunos anos. Un área de servicio donde la inflacción se nota en cualquier cosa: bocadillos, cafés, souvenirs, incluso en el tejido adiposo de las cajeras.
Lo cierto es que la frase la vi en el retrete de hombres y, aunque las voces críticas quieran hundir a ese pobre desgraciado que lo escribió, argumentando que era un salidorro o un ser superficial, vil y con tendencia al onanismo, yo rompo una lanza en su favor.
Este individuo se desmarca claramente de los anhelos donjuanescos de tantos hombres que están con mujeres por estar, por reforzar su ego, por puntuar si el caso es algo forzado, sin elegir un público sino simplemente ofreciéndose, pidiendo voluntarias para un coito a mano alzada.
Este individuo tiene un público muy concreto: las mujeres de la limpieza. Quizá la mujer de la limpieza, porque el lugar es bastante pequeno. Al poco reformaron el bano y no sé si la buena mujer respondió. Imaginemos por un momento el gesto de esa princesa de subcontrata de ett sintiéndose ruborizada, con uniforme azul, apestando a amoníaco y seguro rebosante de ternura, siquiera por la forma en que sujeta el estropajo al inclinarse sobre la taza del water para depositar la escobilla en su primigenio reducto de plástico blanco...
Teresa de Calcuta dijo una vez que Dios estaba en los pucheros. Quizá a mí se me haya escapado porque nunca los tapo...
Pero yo digo que el amor también puede estar en un urinario.
Me cago en diez!