Relato pseudosocial escrito a altas horas de la noche, y ahora publicado en la singular Revista Equis de mi antigua facultad. Marciano
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CRAZY OLD WOMAN & CRAZY YOUNG RAPIST
Hace calor. Desciendo por Harrow Road hacia el centro de la ciudad, lo cual ya es una buena caminata. Veo muchas mujeres ligeras de ropa, mujeres britanicas, mujeres de piel sonrosada y de brazos sin vello...
Son casi las 3 de la tarde. Regreso al hostal. Camino por la acera donde da la sombra porque hasta el sol molesta a esas horas... Y allí está ella, allí en la acera de enfrente, casi llegando a la altura de la gasolinera...
Cruzo de acera, me pongo mis gafas italianas, trato de hacerme el interesante y la miro de refilón, aunque con descaro. Ella también me mira, pero sigue su camino. Es mayor. Mucho más mayor de lo que yo pienso, pero no lo aparenta...
Pantalones vaqueros ajustados, bolsa de playa colgada al hombro, labios que susurran letras de canciones que escucha a través de los auriculares de una radio promocional, blusa negra que transparenta su sostén oscuro, cabellos largos, ondulados, a medio camino entre el pelirrojo y el rubio, ambos mal conseguidos; cerveza de medio litro en la mano, sin maquillaje, patas de gallo, alguna pequena arruga... pero ya se sabe, la arruga es bella. Y yo estoy salido.
Desahuciada? Desarrapada? Emborrachada? Quizá un poco de todo, pero cierto es que estaba sola. Yo disimulé. Fingí hablar por mi móvil, en espanol, a lo largo de una calle que rodeaba la gasolinera por la parte alta. Luego todo fue automático: encaminarme hacia la mujer vetusta, hacerme el ignorante y formularle preguntas.
-Hi, good afternoon. Do you know how can I reach the centre by bus?
Ella no hablaba con fluidez. Su cuerpo tenia el equilibrio de una persona ebria cuando vomita, con la mirada perdida y el cuerpo balanceándose sutilmente, como queriéndose caer. Y la voz de cocainómana. O de fumadora asidua de marihuana. O de chica que no tiene todavía el graduado escolar.
Formulé más preguntas absurdas. Cuál es el parque mas cercano, dónde se puede ir por la noche un viernes en Londres, dónde hay un puesto de informacion turística...
Conocía la respuesta de la hipócrita pregunta sobre los autobuses. Sabía que ambos llevábamos el mismo camino, al menos durante los próximos 5 minutos... Me preguntó el nombre, y de dónde era, y mi edad, y dónde vivía...
Jose, espanol, 26 anos, en un hostal... Ella era Dolly pero no era una oveja. No me dijo su edad, aunque perfectamente podría duplicar la mía ficticia. Su piel era de color té con leche. La comisura de sus labios rezumaba, no sé si sudor o posos de cerveza sin espuma. O tal vez ambas cosas. Cruzamos una calle y ella se detuvo a buscar algo en su bolso. Me apoyé contra la barandilla de madera de un jardín particular. Le pregunté qué escuchaba. Ella me ofreció cerveza. Casi no me dejaba hablar y no entendía más que algunas palabras sueltas en su inglés mal articulado...
Dijo vivir sola, tener hijos que ya no vivían con ella y estar en paro. Le gustaba la fotografía, había estado en Espana varios veranos y yo no aparentaba, para ella, más de 23... Será por haberme afeitado, por mis cabellos húmedos y mi sonrisa inocente... O porque te miento, porque estoy pensando en hacer grandes cosas en tu cuerpo y que tu boca apague grandes fuegos en el mío...
Nos sentamos en un banco ubicado en un recodo de la calle. En una esquina con sombra. Había acariciado ya varias veces tus caderas, todavía no oxidadas, cuando tus ojos no veían viandantes que vinieran de frente. Te hablé de mis dotes culinarias. Me cogiste de la mano para volvernos a levantar y también para cruzar la avenida. Atravesamos una zona verde, un pequeno río y una gran urbanización. Me propusiste una cita para manana, por la tarde, después de cenar. Estaba bien. Pero no tenías teléfono móvil y darte el mío seria una pérdida de tiempo. Con tu lucidez no distinguirías un ticket de la compra de los trazos de mi letra...
Casi las 4 de la tarde. Entraste a un negocio de zapatos y yo te esperé en la calle haciendo como si bebía esa nauseabunda cerveza. Hice algo deleznable, aunque necesario. Escupí saliva en su interior. Ayuda a fermentar. Y quería emborracharte y matarte a polvos.
De allí llegamos hasta un bloque alto de viviendas, saltaba a la vista porque allí todo eran chalets. No recuerdo qué me dijiste, no recuerdo si allí vivías tú o una amiga... Pero el inglés es un idioma tan rico... que utiliza la palabra friend indistintamente...
Entramos dentro. Tú tenías prisa por subir y no parecías querer invitarme. No me rindo. Quieres salir de nuevo a la calle para despedirnos?, te digo. Mejor no, mejor vete desde aquí, aquí que hace sombra y el sol no nos ciega... Pero los ojos se me pierden dentro de tu blusa de agujeritos negros, dentro de tu sujetador de azabache, sobre tu piel de pan bimbo...
Parece inevitable que te vayas pero aún tienes que dejarme tu teléfono. Apunta, me respondes. Lástima que en aquel estuche sólo tengas perfiladores y lápices de labios despuntados. No tienes papel, ni siquiera de liar. Un hallazgo. Un rotulador. Rojo. La punta está desportillada. Escribe sobre mi cuerpo, te digo. No, en los brazos no, sólo tengo dos. Mejor en mi abdomen.
Me quito la camiseta. Te dejo ver mi torso sin vello. Vas tan mal que ni siquiera percibes mi moreno de albanil... Te arrodillas ante mi cuerpo... desgraciadamente sólo para escribir mejor. Podria pintarte de blanco ahora mismo esa carita si tú quisieras...
Escribes dos números diferentes, el de tu casa y el del apartamento al cual, escaleras arriba, te dirigirás en breve. Escribes casi sobre mis pantalones. Apoyas tu mano en mi muslo izquierdo... Lástima que cargue hacia la derecha y no percibas que algo en su interior está creciendo. Acaricio con mi mano tus cabellos. Ni te inmutas. Pero me miras y sonríes. Quizá aún haya tiempo de intentar convencerte...
Sin embargo te levantas y, admonitoria y firme, me dices:
-I have to go now, sorry...
-But what kind of friend are you going to visit right now? a man? -inquiero.
-Yes.
-Ok ( y se me quedó una cara de gilipollas que sólo se le quedaría a un gilipollas con rasgos faciales similares a los míos...)
Subes por las escaleras. Te persigo, todavía con la camiseta en la mano, el torso desnudo y la voz ya no tan firme. Nos veremos manana, parece.
Dame un beso.
-No
Manana
-Let's see. Maybe. But I have to go right now.
Como te enganche manana te vas a enterar de lo que vale un pene
Interesante relato de Marcelo, a quien recomiendo nos deleite con relatos de corte realista inspirados en campamentos de verano en 2003. Lo que yo os mando no tiene tanto de pseudosocial, recoge mis reflexiones desde Gales en mayo de 2004, cuando camino de esas tierras recalé en Londres dispuesto a mostrar el sello del club. Así pues, rescatado queda este "Crazy old woman and crazy young rapist", que remití a Ismael por aquel entonces.
Club!
Jeje, muchas gracias JOse por el relaTO, ME PARECE MUY Bueno y a mis compañeros de clase les ha encantado eso de ''la arruga es bella. Y yo estoy salido".
Yo espero poder aportar algun relato en este estilo, de momento tengo algunos 'amena informacion gratuita' nuevos, recien salidos de la triste realidad.
En fin, animaos a poner cosas, como hacen Jose y Jesús