Y en esto que llegó el viernes por la tarde, a las puertas de un fin de semana de paro forzoso, ya que en esta región del globo, pese a que la religión se la sude a todos bastante, se cumple muy religiosamente con los periodos vacacionales. Acababa de comer y recibí otra respuesta a uno de mis mensajes, en esta ocasión a un mensaje formal pidiendo cita para cenar con una chica que hacía tiempo no veía y que, quizá en tiempos, y valga la redundancia, hubiera aceptado encantada la oferta. No fue así. Muy educadamente me respondió que lo sentía mucho pero que tenía que decir que no, porque había conocido a un hombre. También en mi periodo de ausencia del país. Parece mentira, te vas dos semanas y se ponen todas a follar como locas y no sólo eso, sino que también se enamoran. Cuando me vaya de aquí definitivamente puede ser el cataclismo... En esto que yo no sabía qué responder, porque se me quedó una cara de gilipollas bastante considerable. Aunque en el fondo me alegraba por ella: en esta vida no hay que perder el tiempo, la ocasión la pintan calva. Me aburría un montón y, antes de seguir cancelando más móviles inhábiles almacenados en la tarjeta SIM decidí mandar el mensaje tipo a cada teléfono nominado para ser suprimido: "HELLO, I AM DRUNK AND HORNY, CAN YOU HELP ME?" Primero lo envié a aquellas personas que estaba seguro no se acordarían de mí por todo el tiempo que había pasado y por las etílicas circunstancias en que habían hablado conmigo, después a otra serie de números de personas que quizá tuvieran un vago recuerdo de mí a las 5 de la madrugada en cualquier bar con los Gipsy Kings de fondo. Tal es la influencia de la música latina aquí que sólo suenan ellos y reggeaton. Envié 11 mensajes y recibí 3 respuestas. Una de ellas preguntaba que quién era. Respondí "I AM DIONI, I WORK IN PROSEGUR" No recibí respuesta. El segundo, la respuesta fue clara: "NO!!!!!!!!!" La mía, lógica: "WHY?" Me dijeron algo así como que no estaba interesada en mí, y que no había sido muy cortés en el mensaje del otro día. Se trataba de una chica menuda que no hacía sino quejarse de cuánto le dolían los pies, así que yo le pregunté por qué tal estaban sus zapatos del 35 y el resto de su pequeno cuerpo. Si fuera una mujer oriental se lo hubiera tomado como un cumplido... Pero aquí, donde las mujeres te sacan medio palmo a veces y donde comen perritos calientes de medio metro, toda pequenez ofende. Me sugirió que cancelara su número. Yo, haciendo valer mi personalidad y mi orgullo, le respondí: "NO. BETTER YOU DELETE MINE" Dos días después le mandé un mensaje para preguntar si había borrado mi número y me respondió de tal guisa: "WHO ARE YOU?" Así que supongo que sería la resaca o que en efecto había desaparecido para siempre de su vida. Debe de andar por la calle ahora mismo, haciendo rappel para bajar los bordillos de las aceras... Otra respuesta del mismo tipo fue la que recibí por parte de Coral, la mentora de Jorge, uno de mis amigos de København. "WHO ARE YOU?" me preguntó. Y he aquí la sucesión del diálogo: "JOSÉ" "-YOU ARE FUNNY, BUT NOT TONIGHT" "THAT´S A PITY THAT, BEING NEIGHBOURS, WE CAN´T MEET. LET ME KNOW WHEN YOU ARE AVAILABLE" "-MAYBE TOMORROW I GO TO THE TOWN. WE COULD MEET THERE WITH MY FRIENDS" "OK" ...A Coral la conozco de un día. Me hice pasar por estudiante recién llegado para que ella me diera algunas indicaciones y de paso conocerla. Jorge me había dicho que era una madre soltera, yanqui, que se dedicaba a pintar y a vivir de las ayudas del gobierno para madres solteras y vagos en general. Vivía a unos doscientos metros de donde yo y su forma de comportarse era un tanto extrana. Cuando ella conoció a Jorge era agosto y acudió con su hija en una cestita, como aquella del río en la escena de la Biblia. Una sábana azul cubría a su hija, cuyo nombre no recuerdo. Para sorpresa de Jorge, cuando Coral apoyó la cestita en el suelo, en pleno centro de København y a la sazón en pleno esplendor de la canícula, la criatura se encaramó al borde, saltó de la cesta y empezó a caminar con una especie de toga azul, la sábana en cuestión... Hasta que se la quitó y siguió paseando en bolas por la plaza. Inculcando el naturismo desde la lactancia... Por otra parte el vago recuerdo que tenía de su casa era una cafetera con grumos en el filtro, cuadros de dudosa calidad, porque si yo me dedicara a dibujar los munecos de los semáforos conseguiría un arte mucho más figurativo y colorista, y además había panales desperdigados por cada una de las estancias. Olía todo a panales cagados y a "american way of life". Suelen parecerse bastante ambos olores, por otra parte. Por contra, ella no parecía la típica cerda, bajo el estricto punto de vista de la higiene personal y sin meterme a juzgar su idiosincrasia bajo o sobre las sábanas o contra o sobre el fregadero o cruzada o a lo largo de la alfombra o sentada o arrodillada ante la silla. Eran las ocho y media de la tarde y yo estaba a punto de ducharme y afeitarme para ir a casa de mis amigos, en una más que previsible jornada de viernes. Cuando estaba a punto de salir por la puerta recibí un mensaje inesperado que cambió el curso de los acontecimientos, que me hizo olvidarme de los panales cagados, del naturismo de plaza mayor y del arte no figurativo de una madre soltera, vaga y mentora: "IF YOU ARE NOT TOO DRUNK YOU CAN BUY SOME WINE AND COME TO MY PLACE AT 11..." Era viernes Santo y quizá sólo por eso las únicas tiendas abiertas eran las licorerías y los seven eleven... Puse pies en polvorosa y, a bordo de una de mis diez bicicletas, me planté en la licorería cuando el dueno empezaba a cerrar la verja de la calle... Grandes sorpresas nos depara esta cita furtiva e improvisada, pero os las revelaré manana... Club!
autor: José Alberto Andrés
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