Sales de casa como cada noche de fiesta, esperando no volver muy tarde porque toca 'trabajar' en el periódico. Lo mío se llama Gerontoperiodismo, o sea, atender a los viejales que se pasan por la redacción cada día para saludar a los presentes y hablar de los tiempos en los que sólo estaba la prensa del Movimiento.
Te juntas con lo peor de cada casa: ex trabajadores de El Pueblo, algunos todavía trabajadores, nuestro amigo Jesús, viene Pablo, Alberto, Diego, Orovitg, Laura, Cruz... y comenzamos a beber. Laura me explica la manera de hacer con las chicas, me confiesa que según su opinión a las chicas les gusta ponernolo difícil aun cuando también quieran algo, hay que buscar las osnrisas, comprender gestos ocultos que tienen significado. Cuando quieren algo primero dicen que no, para que lo pases mal y luego valores más lo conseguido. No entiendo ni una palabra, y Orovitg a mi lado lo mismo. Al poco tiempo Laura dice que se va porque está cansada, y todos aplicamos su teoría: no está casnsada, no se quiere ir, sino que se hace de rogar, kiere que le pidamos quedarse; según su teoría lo está poniendo difícil, un no es un sí, y al revés, o no, o quizá sí. La despedimos y despedimos a Cruz, que se va por Europa a visitar santuarios marianos, y nos kedamos sólo los chicos, que comenzamos un debate interesante sobre nuestros gustos, hasta que me preguntan a mí: ¿Tu que eres, de culos, o de tetas? confieso que soy de tetas, pero de culos también, y ellos opinan parecido. Recordamos entonces a una compañera del diario que estaba muy bien de delantera, pero no tan bien de culo. Comento -mientras el alcohol empieza a hacer efecto- que era 'culo galleta', pero Pablo tiene un término mejor 'Culo Doberman'. Seguimos bebiendo y cambiamos de bar, llegamos a un desértico Cassidys, donde la gente empieza a llegar a las cinco. Aparecen dos góticas que Jesús y yo conocíamos de vista, y Jesús se lanza a la caza, pone tres delanteros y ya está. Las góticas parecen muy jóvenes, lo que a veces no nos gusta. Jesús habla sin poara con la rubia, mientras la morena, toda vestida de negro, mira hacia la puerta sin parar. jesús me lanza miradas para que me una al hasta entonces trío, pero prefiero pedir otra pinta de heinekken. Los demás empiezxan a huir, nos quedamos solos Jesús, Orovitg, Alberto y yo, que insisto en que no podemos dejar solo a Jesús. A estas alturas llega el desmierde. Me uno a las chicas, AUN SIN NIGUNA FE, PERO QUERINEDO APARENTAR QUE SÍ LA TENGO. Me acuerdo de Stalingrado, de los oficiales nazis, que debían de poner buena cara mientras pensaban por dentro que andaban hacia una derrota segura. Dirían: vamos muchachos, que los rusos son nuestros, pero sabían por dentro que era al revés, y que Adolf les había metido en un buen fregao.
Jesús me presenta como un chico que se está preparando para policía local, y la chica rubia (Beatriz) me pide que no la detenga en un futuro, ke nos llevemos bien. Alucinante. La otra parece abstarida, es una gótica llamada Rocío muy metida en el papel, de negro y blanquecina, que mira a la puerta continuamente, imagino que vigilando que no entre Buffy Cazavampiros.
Permanezco junto a Orovitg y no hablo nada con las góticas, aunque Jesús y la rubia son los únicos que hablan. Me dedico a beber, a mirar los bailes de Orovitg, a pensar en el gerontoperiodismo, a recordar la primera vez que vi el mar (porqué no).
Llega el mazazo: tiene novio. Jesús pierde el tiempo dándole el número de móvil, y ella le confiesa que "cuando digo que tengo novio todos me dan de lado". Piensa un poco, gótica. Jesús entiende que ha llegado el momento de marcharnos. Hay esperanza, pero no para nosotros. Estamos hechos para otras cosas, como hacer el payaso o llamar, insultar y colgar, o para escupir desde el balcón, pero no para ligar con góticas quinceañeras que se morirían por vivir en Transilvania.
Acabamos comiendo pizza en u parque, nos reencontramos con Alberto, intentamos sonsacarle algo sobre el amor a Orovitg, pero no suena la flauta.
Me voy a casa a las 6:25 de la mañana, clareando el cielo, solo por el paseo de la feria, camino a mi dulce lecho. Me pongo el mp3, suena Eric Burdon y los Animals, y a la vez pienso en el trabajho de mañana, en la rueda de prensa que va a dar el excantante de Los Caños junto a su hermana Shara, a la par pareja musical conocida como Kiko & Shara. Pienso en qué hice mal para terminar así, y en que Shara no está nada mal en las fotos de la página web, es de mi estilo, porque soy más de tetas. Llego a la avenida de los toreros y me paro en el semáforo. Me viene a la memoria una canción de Chavela, aquella que decía que el amor es mentira, y te deja al final con las manos vacías. Me doy prisa para no perder más tiempo de sueño, hago repaso de la noche, me meto en la cama, y me levanto a las tres horas. Las encías me duelen, tnego infección, y no tengo tiempo para la ducha. UN desmierde. Voy a la redacción y entrevisto a un veterano que ha hecho una investigación sobre el modelo pedagógico de Franco. Hago tiempo hasta la hora de comer pasando la entrevista, vuelvo a casa con los Animals en las orejas, y pienso en lo que voy a escribir. recuerdo que Pablo dijo que hay tipos que les gusta echar un polvo no por el momento de echarlo, sino por acordarse después y rememorarlo. Un desmierde.