Los albaceteños se embarcan juntos en un nuevo viaje a la ciudad del fango y la luz. El 9 de octubre Pedro y el que esto escribe partimos desde Madrid, y volvemos el 17. Daniele nos acoge en su céntrica casa/nido en la que ya me acogió. Increiblemente cierto, en días de fiesta mayor en Albacete y con una salud regulera, el viaje me da fuerzas. Hasta esta noche, cuando el Santos se vuelva a llenar y el sudor vaya formando manchas blancas en mi granate camisa de la talla 41. Porque la vida puede ser maravillosa.