EL ESCENARIO
Es un hotel de 5 estrellas, una cadena americana que celebra su 80 aniversario y que, para poner colofón a la efeméride, parece que decidió contratarme. Mi jefe es el señor Azzedine, un argelino bastante campechano que sin embargo dice ser siciliano nacido en Perpiñán. Curiosa mezcla. Él me lo ha enseñado todo, todo lo necesario para ser un breakfast chef competente.
Empecé a trabajar con ilusión y una ambición renovada día a día, pero a partir de la primera semana empecé a sentirme cansado de todo aquello. El hotel es la descoordinación absoluta, los clientes se reproducían los fines de semana cual insecto inmune a Cucal y las colas adquirían tamaños desorbitados. Una horda de turistas, en su mayor parte americanos, al otro lado del buffet, con sus cuerpos fofos y obesos, sus rostros imberbes y grasos, pidiéndome mierda. Tortillas de clara de huevo, pan frito con yema y canela, copos de avena con agua hervida y pasas. En fin, a todo aquello se le llamaba white egg omelette, french toast y fresh oat milk with raisins en la coqueta carta de menú. Más de una vez estuve tentado de explicarles lo que de verdad se llevaban a la boca, siquiera de esa manera las interminables mañanas dominicales hubieran sido menos estresantes.
El hotel parece una secta. Todos los días cuelgan papeles en cada rincón repitiendo la meta de la jornada, la máxima a seguir, el espíritu de servir a los clientes. Os traduzco, textualmente, algunas de las paridas que hay seguir a rajatabla:
LOS 6 MANDAMIENTOS DE MARRIOTT
-"Respondo el teléfono de manera profesional: al tercer pitido, diciendo mi nombre y apellidos, con una sonrisa en la voz y un tono rítmico" Imaginaros la cara de cateto que se te queda cuando estás a un metro del teléfono, éste empieza a sonar, y tienes que esperar a que suene 3 veces para descolgarlo, ante la atenta mirada de un americano rechoncho y sudoroso que trata de agarrar 4 salchichas con la pinza. Por otra parte, lo de la sonrisa en la voz no termino de comprenderlo. ¿Quiere eso decir que me tengo que reír de lo que me dicen, o que tengo que hacer la mueca de una sonrisa aunque mi voz sea igual de animada que la de Eugenio?
-"Before is in time/ in time is late/ late is unacceptable" De tan lúcida frase sólo puedo llegar a comprender la tercera parte.
-"cuando el cliente está a quince metros, me detengo y establezco contacto visual. No quito la mirada del cliente hasta que está a cinco pasos de mí. Entonces sonrío y le pregunto en qué puedo ayudarle" “Y dale con la puñetera sonrisa. Lo que quiero es que dejes de mirarle las tetas a mi mujer", supongo que habrá pensado más de uno. Y es que la talla de sostén aumenta proporcionalmente a los ingresos del cónyuge; excepto Lolo Ferrari, quien se operaba por pura costumbre.
-"Doy más de lo que me piden" O sea, que si un cliente te pide un huevo frito le haces dos. Me pregunto si luego en la factura también se induce al cliente a seguir esa máxima. Imaginaros al que se va de putas para hacer el amor y Samantha, la meretriz, le espeta un "No, nada de una felación. ¡Te voy a hacer dos!". Y hablando de putas, recuerdo ahora la primera vez que tuve contacto con ellas, allá por mayo de 2000, cuando a la salida de una discoteca iba por la Castellana caminando y una mujer de color me abordó por la calle para decirme “mamada dos mil” Yo, que por supuesto no contraté sus servicios (por falta de dinero), no pude evitar preguntarle: ¿“mamada: dos, mil” o “mamada 2000”?
-"Exteriorizo mi alegría por servir a los clientes, demuestro que su presencia me hace feliz" Pero bueno..., ¿es que este hotel es una rama escindida de la Iglesia de la Cienciología? bueno, quizá he exagerado porque en el buffet no servimos placenta, pero... ¿creéis de veras que me alegra trabajar el triple por el mismo salario? Al trabajador, lo que le hace feliz, es que le paguen más, que le manden a casa pronto y que el jefe haga la vista gorda.
-"Hablo de manera entusiasta sobre el hotel". Eso es lo más parecido a hablar de grupos musicales que no conoce ni su padre en las fiestas del barrio por ausencia de cartel. Yo nunca he hablado sobre el hotel de ninguna manera, de hecho nadie me preguntó. De hecho, es estúpido preguntar sobre el hotel en el que ya estás alojado, porque supongo que ya tienes ojos para verlo todo. Es como preguntarle que qué tal lo estás haciendo a la tía que sólo acierta a responderte con ensordecedores gemidos.
Y un largo etcétera que omito enumerar para no ponerme de mala hostia.
20 sep 2007 | 06:10 PM
Leia esto y pensaba que tu Marcelo eras Cleptochef y pense: a este chico ni lo conozco ni lo conocere nunca. Me he leido la tercera y la primera. Esta segunda parte me la reservo para otro dia. Me gusta seguir las pistas de lo que sea.
20 sep 2007 | 06:10 PM
Leia esto y pensaba que tu Marcelo eras Cleptochef y pense: a este chico ni lo conozco ni lo conocere nunca. Me he leido la tercera y la primera. Esta segunda parte me la reservo para otro dia. Me gusta seguir las pistas de lo que sea.
20 sep 2007 | 08:32 PM
Qué más quisiera yo que ser el Cleptochef; sus historias son las de un chico que se lo pasa muy bien allá por Copenhage. Yo en cambio paso las horas tecleando sobre cosas que, la mayoría de las veces, no importan lo suficiente.
Nota para María: ¡¡¡Necesito saber si puedo usar el apellido Lobitch!!!