"Creo que tarde o temprano muchas de nuestras amigas (amigas especiales de las cuales nos han gustado pero ellas prefirieron ser como una hermana para nosotros) tomarán la decisión de contraer matrimonio con sus parejas (que no somos nosotros) y como hemos mantenido una relación de amistad decidirán invitarnos a su boda. Estimado Presidente, ¿qué debemos hacer cuando reciba esa invitación? ¿ir como el hermano que nunca desee ser o asistir tan sólo al convite a comer un trozo de pastel que nunca podré saborear con ella? ¿o existe alguna otra opción que no haya valorado? Bueno espero una respuesta estudiada porque el tema es complejo. Por suerte ahora mismo no se oyen campanas de boda".
28 ene 2008 | 01:15 PM
Como Presidente he de decir que la situación no tiene vuelta atrás. Cuando ella decidió convertirse en tu hermana, como tu dices, querido Jesús, tú pudiste haberte largado, distanciarte, huir, renunciar a ser su hermano. Pero si te haces su amigo, escondiendo tus verdaderas intenciones, hay que apechugar y plantear que llegará el día de una boda. O sea, que de los cobardes nada se ha escrito. Si hay boda, como amigo que eres, te tocará ir. Y si lo que ocurre es que eres su amigo porque no puedes ser otra cosa hazselo saber.
28 ene 2008 | 01:41 PM
Yo inventaría una excusa y no iría a la boda.
28 ene 2008 | 09:05 PM
La idea de Jose también es buena, pero hay que considerar que si te tinene por muy amigo no lo entenderá, y se olerá la tostada. Pero buneo, igual la diea de Jose es mejor que la del presidnete. Invito a Pedro, Ismael, y sobre todo chicas, a que manifiesten su opinión
4 feb 2008 | 01:05 AM
¿Qué tal si finjo mi muerte? no es una idea muy mala