Jesús lanza una pregunta al Club, espero que entre todos podamos ayudar. Yo hago seguidamente un comentario en el que expongo mi seguramente correcta postura. Ahí va la cuestión que Jesús plantea:

"Creo que tarde o temprano muchas de nuestras amigas (amigas especiales de las cuales nos han gustado pero ellas prefirieron ser como una hermana para nosotros) tomarán la decisión de contraer matrimonio con sus parejas (que no somos nosotros) y como hemos mantenido una relación de amistad decidirán invitarnos a su boda. Estimado Presidente, ¿qué debemos hacer cuando reciba esa invitación? ¿ir como el hermano que nunca desee ser o asistir tan sólo al convite a comer un trozo de pastel que nunca podré saborear con ella? ¿o existe alguna otra opción que no haya valorado? Bueno espero una respuesta estudiada porque el tema es complejo. Por suerte ahora mismo no se oyen campanas de boda".