Me entero por El País de que ha fallecido Donald Westlake, justo el día de Nochevieja. La página del Club no ha sido nunca lugar para obituarios, pero en el caso de Westlake el presidente se permite hacer una excecpción. A este escritor lo conocí como a muchos otros, por recomendación de mi amigo Alberto, asiduo lector de las aventuras de grandes hombres como Parker o Dortmunder. Desde el principio, los libros de Westlake que cayeron en mis manos (firmados con seudónimo, Richard Stark, Tucker Coe, y otros tantos) me duraron días, porque era imposible parar de leer. Adaptado al cine en muchas ocaisones -Payback, interpretada por Mel Gibson, es una adaptación-, las historias de Westlake son siempre sinónimo de lectura divertida y entrentenida. Me quedo con La luna de los asesinos, una novela protagonizada por Parker que pienso releer ya -en homenaje-, y el estupendo Un diamante al rojo vivo, novela protagonizada por el ladrón Dortmunder que también pongo en un altar. Me despido del señor Westlake dandole las gracias. Ya tengo a quien brindar una de las cervezas de esta noche. Y espero seguir leyendo sus muchas novelas. Un escritor de Club, desde luego.